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Peter Matthias Kraus
Peter Matthias Kraus

El escultor alemán Peter Matthias Kraus expone en Saturninita sus 60 años de pintura surrealista

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana está ofertando hasta el próximo 20 de enero en el Centro Municipal de Arte Casa Saturninita, en la calle Arteara s/n de San Fernando de Maspalomas, una atípica exposición pictórica que repasa 60 años de desarrollo artístico del escultor, violinista y titiritero alemán Peter Matthias Kraus.

La muestra, compuesta por cerca de 70 cuadros de distinto formato, entre óleos, acuarelas, temperas, tintas y pasteles, acoge también tres esculturas realizadas con base de papel tintado y encolado. En general, la exposición destaca sobremanera por los colores y el insondable surrealismo escénico recargado que presentan por separado todas y cada una de las obras, como si fueran historias narradas a pinceladas cortas y a veces incluso furtivas al estilo de El Bosco (1450-1516) en su Jardín de Las Delicias.

En el árbol genealógico de Peter Matthias Kraus (Lübeck, 1943) enraizan como pilares de inspiración artística su tatarabuelo Ludwing Möller, galerista; su abuelo, Whilhelm Möller, que heredó la galería y se casó a su vez con la hija de un galerista de Hamburgo, y su propio padre, el escultor y pintor Karl Borromäus Kraus, que vendía sus obras en la galería de su padre.

Peter Matthias Kraus refleja en sus cuadros una fijación clásica y su formación principalmente escultórica. En 1963 entró en la Academia de Bellas Artes de Múnich, donde estudió escultura enfocada hacia la fundición en bronce. No obstante, su búsqueda artística y vital le llevó a trasladarse a Berlín en 1967 para estudiar escultura abstracta y dos años más tarde migró a Irlanda, becado, para profundizar en su aprendizaje.

Sus interrogantes sobre el verdadero sentido del arte, amén de su espíritu inquieto y hippy, llevaron a Peter a viajar por Oriente y más tarde a Canadá. Allí aprendió las técnicas de escultura sobre jade, en Vancouver; sobre granito, en Ontario; y sobre madera, en Québec. En Nueva Brunswick incluso realizó con cemento un monumento a los pescadores.

Microcosmos fantásticos

Tras regresar a Europa por Bélgica, el escultor decidió mudarse nuevamente a Irlanda, donde compró una caravana con la que se movió por las zonas turísticas pintando acuarelas de paisajes que vendía sobre la marcha para poder vivir. Y en 1984 llegó a Canarias, donde hizo lo mismo. Con una furgoneta recorrió las islas pintando sus paisajes y retratos que vendía en las zonas turísticas. Tras recorrer después todo Portugal y casi toda España, pintando, tocando el violín y escenificando su teatro titiritero, en 1999 decidió afincarse en Arguineguín, donde sigue creando sus particulares microcosmos, con los que reivindica “la alegría de vivir, la belleza del arte, la bonanza de los corazones y una defensa necesaria del medio ambiente”, dice.

La exposición pictórica y escultórica que Peter Matthias Kraus ofrece en Casa Saturninita no deja indiferentes a sus visitantes. Cada cuadro atrapa por sus guiños figurativos a Dali, Goya, Rafael, Leonardo, Miguel Ángel… e incluso al fundador de Wikileaks, el australiano Julian Assange. La fantasía del artista es inconmensurable. Sus cuadros, muchos de ellos montados como arquitecturas clásicas renacentistas, pero también victorianas o Art Decó, pueden leerse en numerosas direcciones. En ellos, y con mucha sátira plástica, el polifacético pintor aborda en revolución imaginaria y filosófica leyendas de héroes, mitos y parábolas desencadenadas en paisajes concretos y reconocidos de Gran Canaria, La Palma, El Hierro, Tenerife y La Gomera, aunque también de ciudades capitales como Roma, Londres o Nueva York.

Entre los cuadros expuestos, por donde deambulan pintadas algunas de sus criaturas titiriteras, también destacan dos retratos. Uno dedicado al tenor grancanario Afredo Kraus, y el otro de la actual alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno. El pintor comenta que el retrato de la regidora, un óleo de 2016 y con un precio de 500 euros, “está previsto que lo adquieran como regalo de cumpleaños para ella los concejales amigos que forman parte de su gobierno”.

Cosmovisión alegre

La exposición de Peter M. Kraus en Casa Saturninita desprende una cosmovisión alegre de la vida. El objetivo del artista es “crear belleza”, dice. Por eso ideó como personaje de muchos de sus cuadros, incluso de sus cuadros teatrales, a la Diosa Futbelia, “la reina del océano de los sueños fantásticos, una especie de paraíso virginal y sátiro en el que sólo se comen cosas redondas, y donde los jugadores de baloncesto, waterpolo y balonmano son considerados herejes por no darse a la práctica del fútbol”, un deporte que el artista nunca practicó y que considera -pese a la fama mundial de Messi- “poco trascendental” en el transcurso de sus días.

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