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Fiestas de El Pajar, el pregonero junto al alcalde de San Bartolomé de Tirajana

Pedro Lasso recuerda en el pregón de Santa Águeda su vida y personajes de la zona

Fiestas de El Pajar, el pregonero junto al alcalde de San Bartolomé de Tirajana
Fiestas de El Pajar, el pregonero junto al alcalde de San Bartolomé de Tirajana

Prensa SBT -El pregón de Pedro Lasso Miranda anunciando las fiestas de Santa Águeda en El Pajar de Arguineguín se convirtió este viernes es una memoria histórica sobre su trayectoria vital en la zona, a la que llegó “con 24 años y toda la ilusión del mundo”, sin conciencia de que su vida ya quedaría definitivamente ligada a la bahía “con el mejor clima del planeta”.

El pregón del que fuera jefe de laboratorio de Cementos Especiales S.A. durante cinco años y después jefe de producción durante 35, se centró en sus vivencias personales y su relación con El Pajar y su gente desde que llegara al poblado por primera vez en febrero de 1968 en el coche del Sr. Jiménez, entonces director de la fábrica. Antes, nunca había pasado de Maspalomas, donde sólo había estado dos veces. Pese a ser un sitio pequeño y entonces lejano, no tuvo problemas para adaptarse.

Por eso en su pregón enumeró la explosión de emociones e impresiones que le causaron la Bahía y su piedra trampolín; la ermita excavada en la montaña de puzolana; la carretera llena de laureles; el tanque del inglés con su piscina natural; el Poblado CESA que contaba con comedor y colegio para el personal y los hijos de los trabajadores; los viveros de langostas y centollos junto a la playa…todo. “Entonces El Pajar era un pueblo pequeño y apacible, sin problemas de trabajo, con pocas familias y una vida tranquila, en el que todo giraba alrededor de la Fábrica de Cementos, la pesca artesanal, la finca condal y el bar de Juanito ‘El Boya’”. Total que terminó enamorándose “del lugar, de su clima, de su increíbles atardeceres, de la paz y de su gente”. Y ahí sigue.

Entre las muchas anécdotas curiosas contó la puesta de carteles que hacía a la entrada del pueblo solicitando gente para trabajar en la Fábrica. “Fue un momento en el que llegaron multitud de peninsulares, casi todos andaluces, que hoy residen en la zona, con sus familias, jubilados y perfectamente integrados”.

En aquella época era tanta la pesca que su consuegro Manolo y sus hermanos Cristóbal e Iván tiraban todo el pescado pequeño como lenguados y gallos, “que hoy están a 12 euros el kilo”, y detrás de la Fábrica se cogían “cantidad de pájaros pintos utilizando redes en los árboles”.

Los recuerdos

Entre los recuerdos que hilvanó, Pedro Lasso se detuvo en las pescas que entonces se hacía en El Pajar los fines de semana utilizando el remolcador de la Fábrica bajo la capitanía de Manuel Negrín ‘El Bonito’; la visita que les hizo el astronauta norteamericano Neil Amstrong después de ser el primer hombre que pisó la Luna; el mantenimiento y reparación de tortugas dañadas que los marineros llevaban a la Fábrica para luego devolverlas al mar; y aquella inolvidables veladas de boxeo de hasta 80.000 pesetas que se organizaban en Poblado Cesa con llenos hasta la bandera.

Uno de los recuerdos a los que Lasso dedicó mayor memoria fue la creación del C.D. Santa Águeda, con un equipo que empezó en Tercera Regional subió de categoría temporada tras temporada hasta jugar en Tercera División durante 11 años. Lasso recordó que el nombre se le debió al alcalde Francisco Araña del Toro. “Lo puso muy claro: o Santa Águeda o no había ayuda económica, y al final del equipo han salido jugadores de talla mundial como Juan Carlos Valerón y Silva (…) Fueron años maravillosos y permanecen imborrables en todos los que formamos aquella gran familia. Fuimos la envidia y el ejemplo para mucha gente (…) Cuando el campo aún era de tierra incluso trajimos al Real Madrid B con García Remón de entrenador y Sneider de delantero”.

Lasso También apuntó en su pregón que con el paso del tiempo el paraíso escondido de El Pajar se ha hecho grande por el incremento desmesurado de la producción de cemento, que llegó a ser de 1,2 millones de toneladas al año, y por el empuje de la hostelería y el turismo. “Y el Ayuntamiento ha tenido que ponerse a la altura de las necesidades”, dijo.

Tras recordar que por la Bahía de Santa Agueda han pasado durante los últimos 60 años “cientos de barcos de todos los tamaños y calados, y nunca ha dejado ninguno de atracar por una mala mar o exceso de viento, Lasso, que ya está en los 71, agradeció en tono humorístico al Ayuntamiento que esperara a su mayoría de edad para hacer el nuevo Club de Mayores del pueblo. “Faltaría la mejora de un nuevo aparcamiento para aliviar la estancia de coches sobre todo durante los fines de semana”, apuntó, para las excursiones de turistas y locales que llegan para disfrutar del lugar “y las exquisiteces del bar de Juanito”.

Los personajes

Otra buena parte de su pregón lo dedicó Pedro Lasso a homenajear a los personajes de la zona “que hicieron posible que todo saliera adelante, como el camionero Calderín, que con su cuba de cemento ayudó día a día a la construcción de la Presa de Soria. “El hormigón de la Presa se hacía con arena y piedras de la playa que está detrás de la Fábrica”. Y enumeró uno a uno a los componentes de la “vieja guardia”, ya desaparecidos, con los que convivió durante tanto tiempo: Romero, Maestro Fortunato, Adán Valerón, Elías Molina, Paco Libó, Luis Prieto, Tomasito Hernández, Maestro Ojeda, Manolito Castellano, Paco Pérez ‘Chamberlain’, José Suárez, Miguel Martín, Carmelito ‘el del agua’, Victoriano Guedes, Carmelo Sarmiento, Miguel ‘El Tambuche’ y el inolvidable doctor José Almeida.

También tuvo palabras de reconocimiento para los que siguen con vida “espero que por muchos años”, dijo, como Paco Déniz ‘El Chispa’, Manolito ‘El Culeto’, Francisquito ‘el de la grúa’, Pedro ‘el tornero’ y el director José Jiménez. Y recordó a las familias de Los Zerpa, Los Moreno, Los Socorro y Los Álamo, entre ellos a José Antonio, con el que trabajó codo a codo tantos años.

“Todos estos años han sido un exquisito entendimiento entre la Fábrica y la gente del Pajar, que la consideran como suya. Todos han puesto de su parte para minimizar los pequeños problemas del polvo o los ruidos de los camiones desde la madrugada”, comentó.

Pedro Lasso terminó su pregón pidiéndole a los jóvenes del pueblo que “cojan el relevo para mantener El Pajar como el lugar encantador y habitable que dejaron sus padres”, y rogándole a Santa Águeda bendita dos favores: el cuidado de la gente del lugar que tanta devoción le tienen, y una manita a la Unión Deportiva para que logre el ascenso y la Peña Valerón salga reforzada.

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