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Fiestas de Santiago de Tunte, pregón

El pregonero de Santiago de Tunte repasa la historia iconográfica de sus dos santos

Fiestas de Santiago de Tunte, pregón
Fiestas de Santiago de Tunte, pregón

El politólogo y máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales, Juan Francisco Macías Álvarez, fue el pregonero oficial de las fiestas de Santiago de Tunte, que se celebran en el casco histórico de San Bartolomé de Tirajana hasta el próximo domingo 27 de julio, informa el gabinete de prensa de Maspalomas.

Tras felicitar a la comisión de fiestas por su trabajo, y agradecer a los vecinos del pueblo por su acogida, el joven de 35 años y también licenciado en Teología asumió el reto de convertirse en el pregonero “para colaborar con las fiestas” y como “pequeño gesto de agradecimiento a toda una vida de trabajo, dedicación y entrega” de sus padres.

La estructura del pregón, con un gran peso histórico, pasó por distintos momentos. En el primero, con alusiones al investigador Santiago Cazorla León y su libro “Los Tirajana de Gran Canaria, el pregonero habló del origen de las fiestas y los iconos escultóricos de Santiago atendiendo a la leyenda de tradición oral sobre los navegantes gallegos que montaron la ermita del Pinar en el siglo XVI, como agradecimiento por sobrevivir a una tormenta marina.

En aquella ermita del Pinar de Santiago -contó- se celebra misa dos veces al mes y la fiesta del santo con procesión incluida, y a ella acudían en el mes de julio devotos en peregrinación llegados en romería desde diversos rincones de la Isla. “Los peregrinos iniciaban la fiesta en la cumbre, y durante varios días permanecían en el pinar creando un mosaico variopinto con trasfondo alegre y festivo, donde se mezclaba la fe y el jolgorio, la religiosidad y la popularidad”, leyó.

El pregonero apuntó que diversos sucesos delictivos como roturas de puertas o robos, y otros actos deshonestos como entrada en la ermita a caballo y descamisados por el calor, degeneraron en varios episodios lamentables que provocaron que el obispo Codina tomara la decisión de trasladar definitivamente el santo a la parroquia de Tunte el 16 de septiembre de 1.849, aunque a petición del alcalde la imagen ya había bajado al casco en abril de 1.841 y también en marzo de 1.845 para que los fieles rogaran por la lluvia que acabara con la sequía.

Instalada en Tunte, la imagen del Apóstol empieza a ser conocida como ‘Santiago el del Pinar’, hasta que 1905 el párroco de entonces compró otra de mayor tamaño por 4.350 pesetas, posiblemente para que pudiera ser divisada por la creciente concurrencia de peregrinos en unas fiestas cada vez más populares. Fue entonces cuando las imágenes empezaron a llamarse como ‘Santiago El Chico’ y ‘Santiago El Grande’.

El pregonero destacó que la compra del grande se hizo desatendiendo una recomendación del Obispo para que se comprara una imagen del ‘Santiago Peregrino’ y no del conocido como ‘Santiago el matamoros’. “El Santo montado a caballo y bajo de éste una o dos personas con rasgos árabes es una interpretación artística que no hace la mínima a la vida del Apóstol, que en el siglo primero, después de la muerte y resurrección de Jesucristo, vendría en barco desde Jerusalén hasta la costa española, para iniciar a pie, como buen peregrino, el camino evangelizador de la Hispania”, afirmó.

En relación al icono del Santiago a caballo, Juan Francisco Macías destacó que tiene su origen en la leyenda del sueño del rey Ramiro I de Asturias sobre la batalla y victoria triunfal de sus tropas contra las del monarca Abderramán II en la batalla de Clavijo (año 844).

Historia y paisaje

La crónica municipal del pregón añade que Macías Álvarez hizo un breve repaso a la historia de Tunte, “para refrescar la memoria de nuestro pasado y mirar con confianza al futuro viviendo más plenamente el presente”. Habló sobre la conquista castellana y la definitiva extinción de los aborígenes de las Tirajanas el 24 de agosto de 1.479, aunque otras fuentes fijan ese hecho en el año 1.483, y sobre la construcción de la ermita de San Bartolomé cuatro años después, y el crecimiento del caserío del pueblo en el entorno de la misma.

También aludió el pregonero al paisaje “apoteósico, espectacular y majestuoso” de la Caldera de Tirajana, “que acuna en su interior a los municipios hermanos de San Bartolomé y Santa Lucía”, y a los numerosos y pequeños barrios vecinales que guardan las costumbres y el tipismo, y que se forjaron al amparo de la labranza y el ganado, y que “son como el oxígeno que dan un respiro al alma”, dijo.

En un momento de su pregón Macías Álvarez leyó el poema sobre la gente del argentino Hamlet Lima Quintana para introducir el significado de la fiesta en Tunte como un “reencuentro de amigos, y la vuelta a casa de los que un día salimos pero nunca nos fuimos”, y también como agradecimiento “al trabajo y el esfuerzo para hacer un pueblo floreciente de tantos seres queridos que ya no están entre nosotros, que llenan nuestro recuerdo de sus imágenes y anécdotas, y hoy nos siguen acompañando con su sonrisa y mirada desde la otra orilla de la Vida”.

De nuestro pueblo han salido personas destacadas con una labor importante como escritores, poetas, sacerdotes, abogados, médicos, periodistas, ingenieros, empresarios emprendedores, maestros de escuela o profesores de universidad y demás profesiones, que dentro y fuera de nuestras fronteras isleñas, han llevado el nombre de Tirajana con orgullo y lealtad. Nos dejan un listón alto que debemos luchar por superar o como mínimo igualar”, dijo.

El pueblo y la fiesta

Tras hilar una relación pormenorizada de todos los establecimientos que dan vida al pueblo, el pregonero se centró en la plaza como espacio de memoria colectiva y de numerosos recuerdos de música, bailes, juegos, noviazgos, risas y descansos, y aludió a la importancia de la unión de los vecinos para conformarse como un pueblo. “Sólo así se entiende que la fiesta de Santiago de Tunte no sea un programa de actos que se repite cada año, sino una experiencia vital que nos llena por dentro, que queremos vivirla en compañía de quienes comparten nuestra vida como si fueran nuestra propia familia, porque un pueblo en fiesta no es otra cosa que el corazón alegre de su gente”, afirmó.

De las fiestas destacó su repique de campanas y su suelta de voladores, su olor a caldo de gallina mañanero con hierba huerto para recomponer los cuerpos, los turrones llegados de Moya, los helados de cucurucho, las jareas secas venidas del Castillo del Romeral, las ruedas de churros, la carne de cochino adobada y frita, el pan de leña reventón y el bizcocho, los higos y tunos pasados, las aceitunas en salmuera con agua del Rosal, los chicharrones, las pellas de gofio, el queso tierno de cabra y, “aunque cada vez es más difícil conseguirla, los traguitos de guindilla para cantar y suavizar las cuerdas vocales”.

También como pregonero anunció Juan Francisco Macías los actos más destacados del programa de fiestas, como la celebración del Tenderetunte tras la lectura del pregón, o la subida al pinar de este sábado a partir de las 18:00 horas, para escuchar misa y traer en peregrinación hasta Tunte a Santiago El Chico, acompañado de los bailarines de El Pinar de El Hierro, concluye la información del acto.

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