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NC de Mogán, Isabel Santiago

Isabel Santiago: “Yo denuncié la corrupción”

NC de Mogán, Isabel Santiago
NC de Mogán, Isabel Santiago

Nueve de junio de 2006, este fue el día en el que tres exconcejales del PP de Mogán, cansados de que el máximo responsable del consistorio, mirase para otro lado cuando se le planteaba tomar medidas que garantizaran la defensa del interés general, decidimos dar un paso que nunca nadie antes había dado en la historia política del municipio de Mogán.

Mucho ha llovido desde entonces, y una investigación que comenzó con un impulso coordinado entre la justicia y la policía nacional, decididos a conocer la verdad y a sacar a la luz la verdadera cara de aquellos que usaron y abusaron de la confianza que los ciudadanos habían depositados en ellos, para supuestamente poner en marcha una maquinaria corrupta que utilizaba lo público para el beneficio privado de unos pocos, se encontró con múltiples obstáculos que dilataron el procedimiento hasta el día de su décimo aniversario.

En todo este camino recorrido, quienes denunciamos la corrupción en Mogán no lo hemos tenido nada fácil, la incomprensión, la incredulidad la ignorancia, y por qué no decirlo la puesta en marcha de supuestas tramas para la compra masiva de votos, han sido nuestros peores enemigos.

Sin embargo el paso del tiempo, y el trabajo bien hecho por la brigada de información de la policía nacional, permiten que hoy nos encontremos con noticias que hablan ya de solicitudes de acusaciones al fiscal y a la acción popular, en relación a una de las tres piezas separadas que surgen de la operación góndola. Estas informaciones desmienten a todos aquellos que un día hablaron de teorías de la conspiración, de la falsedad de las denuncias formuladas, y cualquier otra invención de los que afirman que no han hecho nada.

Las conversaciones grabadas y publicadas por diferentes medios de comunicación a lo largo de estos años, ponen de manifiesto la talla moral de los que a día de hoy siguen multimputados, aunque no les guste que se los recuerde. Y es que resulta difícil de creer que no existan más mecanismos legales que limiten la posibilidad de que aquellos imputados por la comisión de supuestos delitos de corrupción, que sólo pueden ser cometidos por representantes públicos, puedan concurrir a los procesos electorales sin que se hayan depurado responsabilidades previamente. Es evidente que necesitamos una justicia con más y mejores medios, para que procesos judiciales de este tipo sean resueltos con celeridad a la vez que se garanticen los derechos de los imputados (hoy investigados).

Y mientas esto pasa, los representantes públicos, tenemos una vía para poder dar respuesta al desencanto que la ciudadanía siente hacia la política, que no es otra que asumir responsabilidades políticas, que se resume en un verbo poco conjugado en nuestro país: “dimitir”. Y puesto que no todos quieren dar este paso, por cuestiones que todos conocemos, el resto si podemos hacer algo. La fórmula la planteamos en Mogán tras las elecciones de mayo de 2015, pero el Psoe lo rechazó, y todo porque no podía pactar con un Partido Popular de Mogán, libre de Paco González. Y esto es lo que muchos no logramos entender. ¿Cómo es posible que el Psoe, apueste públicamente por la regeneración democrática de España, y a la hora de la verdad prefiere pactar con alguien imputado por la comisión de supuestos delitos relacionados con la corrupción política, que con dos formaciones políticas limpias de imputados en Mogán?. No entendemos este salto mortal dado por los socialistas, que afirmaron una cosa e hicieron la contraria.

La regeneración política, la verdadera regeneración, no puede venir de la imposición de unas siglas sobre otras, sino del convencimiento de que todos los partidos políticos deben tomar parte y expulsar de las instituciones a aquellos que no tengan el expediente limpio. La única línea roja que conozco es el respeto a la democracia. Porque cuantos más políticos señalados por la justicia estén presentes en nuestras instituciones, peor será la calidad de nuestra democracia, y nos guste o no, la supervivencia de nuestro sistema democrático depende de que los ciudadanos crean en él.

Hoy tristemente Mogán sigue siendo un ejemplo práctico sobre qué es lo que pasa cuando los imputados por la comisión de supuestos delitos de corrupción política, están al frente de las instituciones públicas. Y es que, son estas personas y las que les apoyan las culpables de que Mogán no pueda dar ese paso que tanto ansía la gran mayoría de sus vecinos. Mogán quiere conquistar un futuro libre de censura, libre de represalias, libre de persecuciones partidarias, que es lo que representan el gobierno de Onalia Bueno y Pino González, y esto es así porque el cambio no se produce por el simple hecho de que sean otras las caras que gobiernan el municipio, el cambio real, se produce, cuando cambian las viejas mañas. El cambio se produce cuando los imputados no están al frente de ningún gobierno; el cambio se produce cuando se permite la pluralidad ideológica; el cambio se produce en definitiva, cuando los que gobiernan están convencidos que querer cambiar. En Mogán esto no pasa, pero lo que si pasa, es que el desarrollo del trabajo de los jueces y de los fiscales, sitúan a su alcaldesa y a quienes les apoyan en el ojo del huracán, lo que implica que mientras sigan en sus puestos, el perjuicio será para todo el municipio.

En estos 10 años de trabajo nunca he cejado en mi empeño, siempre he tenido claro que el futuro de Mogán, no tiene que ser el que tenemos, porque podemos aspirar a algo mucho mejor, y porque conformarme no va ni conmigo ni con mis compañeros. En estos 10 años he aprendido mucho, he visto como criminalizan a los que denunciamos la corrupción, y aplauden con las orejas a los presuntos corruptos, he visto como nos cierran las puertas de la televisión pública local, pero también he visto como la justicia, aunque lenta, sigue actuando para poner a cada uno en su sitio.

Alguien mucho más sabio que yo, dijo una vez que: “Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar a años luz de tu tiempo. Si estás en los cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad”.

Tiempo al tiempo.

Isabel L. Santiago Muñoz

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