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TENDERETE, EL VOLCÁN Y LA TELEVISIÓN PÚBLICA

La tecnología audiovisual hizo posible que las siete islas cantaran y se escucharan a la vez. Que sonaran al mismo tiempo las chácaras gomeras, las flautas y los tambores herreños, la sabanda, el gofión, la sombrera, Taburiente… Y el pueblo canario de cada isla, de cada caserío recóndito, comprobó cómo todas esas piezas encajaban en sonidos familiares y emotivos, en recuerdos inolvidables de encuentros entre amigos, vecinos, parientes. Tiempos en los que en cada rincón se animaban los grupos de jóvenes y adultos, donde cantaban nuestro folclore y descubrían los sonidos de ida y vuelta de nuestra emigración americana.

Este mundo de ‘canariedad’ posee un mismo idioma, la música, y su mensaje entró en nuestros hogares gracias a la pequeña pantalla. Fue coincidiendo con las fiestas del Pino en Teror. Nanino Díaz Cutillas presentaba la primera emisión de Tenderete, un 7 de septiembre de 1971, hace ahora 50 años. Un formato que ya es historia al crear el programa no informativo que hoy es el másdetrimento del habla canaria, en Canaria,Ochostura, de nuestra identidad.ncia.
o desarrollo como pueblo.
s claves para nuestra longevo de la memoria de Televisión Española. Un legado musical y etnográfico sin precedentes y con una proyección internacional extraordinaria. Un fondo documental que pocas tradiciones populares en el mundo poseen. Un programa que es seguido y querido en numerosos países latinoamericanos.

Tenderete fue considerado inicialmente por las autoridades franquistas (en especial por la censura previa que habían impuesto y que obligó a cancelar el programa en 1973) como un programa folclórico, en una España que solo reconocía la música popular en los Coros y Danzas (organización nacional fundada en 1939, dentro de la Sección Femenina). Pero Tenderete era y es mucho más original, único, festivo y emotivo. Es parranda, enyesque, socarronería y también momentos para la emoción colectiva de la audiencia, con la misma intensidad en vivo, en los estudios de TV, en los pueblos y en el hogar. Todo gracias a un sencillo hilo conductor, un repertorio musical en el que -tras medio siglo de programas- se ha producido un enorme desarrollo de la calidad y perfección en el sonido y la imagen. Cada programa es un nuevo documento en la historia de nuestra música, de nuestra cultura, de nuestra identidad. Un espacio que abre puertas a la palabra y a otras tradiciones y personajes que forman parte de nuestra cultura isleña y universal.

Este programa hace historia porque ha llevado la música canaria a todo el planeta, al permitir descubrirla y conocerla profundamente, con seguidores en numerosos países gracias a la pequeña pantalla. Como también fue historia aquella noche en los años 50, en un céntrico piso en Madrid, cuando nuestro Alfredo Kraus y sus amistades entonaron el ‘Roque Nublo’ y un vecino tocó a la puerta para pedir que lo interpretaran nuevamente con las ventanas abiertas. Así lo contaba Pancho Guerra, que era uno de los comensales, al recordar la ovación de aquel ‘auditorio’ que se formó con toda la vecindad del edificio.

Tenderete es esa ventana que a lo largo de medio siglo ha permitido que nuestra música sea nuestra primera carta de presentación en el mundo. Y el Cabildo ha colaborado durante estos años en muchas ocasiones con sus emisiones. Una labor que es paralela a nuestra apuesta por la Fundación Nanino Díaz Cutillas, el Instituto Canario de las Tradiciones de Los Gofiones o la Escuela de Verseadores de Gran Canaria, Ochosílabas, impulsada por Yeray Rodríguez; y así podría citar otras fundaciones y entidades con las que colabora la Corporación Insular en el ámbito de la cultura y las tradiciones.

Nuestro apoyo a estas iniciativas es sincero. Pero hemos de reconocer que, sin una difusión adecuada, el esfuerzo no es suficiente para reducir el impacto de la aculturización que implantan los modelos de televisión establecidos en España, empresas de la comunicación que buscan la rentabilidad, usando estereotipos y un lenguaje que se extiende, en detrimento del habla canaria, en la propia comunicación en las familias. ¡Cuántos “vosotros” y “podéis” se escuchan en estos días en las aulas, en los medios y en las calles de Canarias!

La creación de un Centro de Producción de Televisión en Canarias transformó profundamente la sociedad isleña. Comenzamos a conocer la geografía de todas las islas, sus actividades y personajes. Ya no estábamos aislados en nuestro territorio, éramos Archipiélago. Fue en 1960 cuando se creó el primer centro territorial que comenzaría a emitir en febrero de 1964. La tecnología era muy cara y la conexión por satélite tardaría en llegar por lo que la primera emisión constó de unos dibujos animados, un telediario y un partido de fútbol que llegaron en avión y se emitieron al día siguiente de su visionado en la España peninsular. Por ello, la realidad física insular impuso la necesidad de incorporar programas propios. Emisores, repetidores y antenas permitieron una programación más económica que el satélite. Así fue durante siete años, cuando comenzamos a reconocer aquellos/as excelentes profesionales que transmitían desde todas las islas para una sociedad que había vivido aislada en cada terruño del archipiélago.

El mismo año en que entra en funcionamiento el satélite Intelsat IV, Canarias comienza a recibir de forma simultánea al resto de España la programación de la televisión pública estatal. Y, a pesar de superar las barreras del tiempo y el espacio con la tecnología, se apostó por la producción local, su éxito fue inmediato y generó un nuevo sentir en la población isleña.

Y recordando esos 50 años de Tenderete, el programa más longevo de TVE, es momento de reconocer que hizo más por la unidad de Canarias el Centro de Producción que ninguna otra actuación pública o privada. Nos permitió comunicarnos entre isleños (informativos regionales, La luchada, El pueblo canta, Canarias viva, Perfiles isleños y otros), porque por primera vez Canarias tenía una plataforma de comunicación del archipiélago. Las televisiones de las islas fueron un freno a la estandarización y a la pérdida de la identidad y del habla canaria, en estos momentos en horas bajas.

La creación de la Televisión Pública Canaria y la proliferación de televisiones locales dieron lugar a una etapa de gran actividad en la comunicación cercana. Pero en los últimos 15 años ha ido reduciéndose el número de emisoras locales y las televisiones de ámbito nacional han reducido a la mínima expresión la producción regional. También TVEC cuenta ya con muy pocos espacios de producción canaria, a pesar de evitar su cierre en 2006. La corporación RTVE redujo la plantilla y las franjas de emisión de programación regional. Una actividad casi testimonial.

Y en este nubarrón televisivo nos encontrábamos cuando la erupción del volcán de La Palma ha demostrado la necesidad de ese servicio público en un territorio como Canarias. Una atención a la ciudadanía como la que de manera ejemplar ha realizado RTVC, que ha cubierto con profesionalidad y detalle la primera erupción en superficie en décadas en España (la anterior fue en el Teneguía hace también 50 años, a los pocos días de nacer Tenderete).

Los servicios públicos se muestran en estos tiempos como una garantía en lo sanitario, la seguridad, la educación, la atención social… y no menos importante en la comunicación.

Antonio Morales Méndez

Presidente del Cabildo de Gran Canaria

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