Qué es el Decreto Canarias y por qué PSOE, NC y Vox se oponen

Canarias se ha cansado de esperar. Esa es la frase que resume el espíritu del llamado Decreto Canarias, una iniciativa que está levantando polvareda en el panorama político de Canarias y España. Por primera vez en mucho tiempo, Canarias le pone los puntos sobre las íes al Gobierno central y exige, con argumentos, que se cumpla con lo prometido a las islas. Y, sorprendentemente el partido que supuestamente legisla por la estabilidad social vota en contra. PSOE, NC y VOX reman juntos en contra de esta iniciativa.
¿Qué es el Decreto Canarias?
Es la respuesta de un archipiélago harto de buenas palabras y compromisos incumplidos. Con palabras técnicas, es una propuesta de Real Decreto-ley que el Gobierno de Canarias ha aprobado y enviado al Parlamento autonómico, con más de 50 medidas concretas para garantizar inversiones, financiación y competencias que Canarias tiene pendientes de recibir del Estado.
Hablamos de partidas tan básicas como fondos para luchar contra la pobreza, para dependencia, vivienda asequible, empleo juvenil o transporte público gratuito, y de reivindicaciones históricas como tener voz en la gestión de aeropuertos, costas o en las negociaciones con países vecinos como Marruecos. En definitiva, es un paquete para blindar el desarrollo de Canarias y su autogobierno ante la parálisis estatal.
¿Por qué ahora?
Porque llevamos desde 2023 sin presupuestos generales nuevos en España, viviendo de prórrogas. Y en esas prorrogas hay muchas promesas para Canarias que nunca llegaron a materializarse. Si el Gobierno central no puede (o no quiere) aprobar cuentas nuevas, Canarias trabaja para no estancarse y aprueba un decreto específico para Canarias, con el único objetivo de sacar adelante lo nuestro. No es un capricho, es necesidad y nuestros representantes del Gobierno de Canarias están actuando bien, ya que, la prórroga continua de los Presupuestos estatales de 2023 ha impedido ejecutar inversiones imprescindibles en el archipiélago. Dicho de otra forma, seguimos esperando por dinero y medidas que eran para ya. Y Canarias no puede seguir en pausa mientras en Madrid se pelean.
El Decreto Canarias no pide nada que no estuviera ya firmado o reconocido. Como bien subraya su exposición de motivos: “Canarias no pide privilegios, sino justicia. No exige concesiones, sino cumplimiento”. Esta frase debería tatuársela más de uno. Todo lo que se reclama (45 millones de un plan de empleo hasta los 105 millones anuales para vivienda, pasando por la gratuidad del transporte o los fondos de dependencia) son compromisos reflejados en la Agenda Canaria acordada con Pedro Sánchez o en los Presupuestos de 2023. Es decir, el Estado ya dio su palabra. Solo se pide que la honre. Ni más ni menos.
¿Por qué la oposición canaria (PSOE, Nueva Canarias y Vox) se resiste?
Oficialmente dicen que el decreto es una “maniobra política” de Coalición Canaria o que invade competencias, que mejor esperar a los Presupuestos Generales, etc. Excusas. La cruda realidad es que aquí hay mucha pequeñez política y poca altura de miras. También, puede ser que las sedes principales, tanto del Partido Socialista como de VOX, no están en Canarias, por lo que su hoja de ruta se la marcan desde afuera. El PSOE canario parece más preocupado por no incomodar a Madrid que por lograr que Madrid cumpla con las islas.
¿Y Vox? Vox hace de Vox, cualquier avance autonómico lo ven como herejía, aunque sea tan sensato como que Canarias gestione sus costas o tenga policía propia financiada como la tienen vascos y catalanes. Centralismo rancio por encima del pragmatismo.
En vez de presentar un frente canario unido ante el Estado, montamos la bronca entre nosotros. Justo lo contrario de lo que necesitamos. Porque hay que tener una cosa clara, si Canarias muestra unidad, Canarias gana; si vamos divididos, los perjudicados son los canarios, sobre todo los más vulnerables. Es decir, las familias canarias serian las perjudicadas si el decreto canario no se lleva a cabo.
Aquí no se trata de quién saca pecho, se trata de que llegue el dinero para las pensiones más bajas, de que se financien las 1.400 plazas de Policía Canaria para mejorar nuestra seguridad, de que se compense el sobrecoste de la luz y el agua en las islas, de que la guagua siga siendo gratis. ¿Quién en su sano juicio se opone a eso?
Algunos líderes de la oposición mezclan el agua con el aceite y dicen: “Es que el Gobierno de Canarias sí tiene presupuestos, el Estado no”. Precisamente, amigos míos, por eso se impulsa este decreto, porque el Estado no ha tenido uno solo presupuesto nuevo en esta legislatura y por eso no está cumpliendo con esta tierra. Mientras, Canarias sí ha cumplido, con sus tareas y compromisos con los canarios. Se han aprobado todos los presupuestos autonómicos y se ha sacado medidas propias: bajada de impuestos IRPF, plan de vivienda regional, subida salarial autonómica, etc. ¿Acaso no es lógico pedir que el Estado haga su parte?
Muchas de las medidas del Decreto Canarias las defendía el PSOE canario cuando estaba en el poder aquí. ¿Acaso no pidieron ellos en 2020 más dinero para dependencia porque el Estado aportaba poco? ¿No reclamaban también la policía autonómica o la cotitularidad de aeropuertos? Claro que sí. La diferencia es que ahora las impulsa otro gobierno. Pero las necesidades de la gente no entienden de colores políticos. Una pensión no contributiva sigue siendo una medida mínima gobierne quien gobierne. Las colas del paro no desaparecen por arte de magia si cambiamos de partido. La pobreza no espera.
El trasfondo de esta dura realidad es una triste verdad. Para algunos dirigentes, el partido pesa más que Canarias. Prefieren que no se logre nada bajo mandato ajeno, antes que aplaudir un avance histórico para las islas liderado por otro. Es el “quítate tú pa´ ponerme yo” de siempre.
Pero no todo está perdido. Este decreto se debatirá en el Parlamento canario. El Gobierno autonómico tiene mayoría para aprobarlo, aunque se haya dejado la mano tendida para que la oposición aporte. Ojalá recapaciten in extremis y se unan, aunque sea parcialmente. Porque lo ideal sería llevar este documento a Madrid avalado por todos los partidos canarios, atendiendo a todos los intereses y perspectivas canarias. Sería un mensaje contundente: “Todos exigimos respeto a Canarias”. Esa foto haría difícil al Gobierno central ignorar nuestras demandas. En cambio, si el PSOE canario se descuelga, ¿qué creen que pasará en la Moncloa? Divide y vencerás (divide et impera).
¿Qué pasa en Madrid?
Que se reparten caramelos a quien grita más. Lo hemos visto, se prometen miles de millones para tal comunidad a cambio de votos en la investidura, se perdonan deudas históricas a otra para tener apoyos, se transfieren competencias aquí o allá según convenga. Es legítimo negociar políticamente, sí, pero es un juego en el que Canarias suele salir perdiendo porque no nos unimos frente a los problemas comunes. Este decreto viene a decir “basta ya”, no nos dejen para el final de la cola. Canarias también tiene sus acuerdos firmados y exigibles. Si otros reciben, ¿por qué nosotros no?
Al final, la cuestión es sencilla ¿Está usted a favor de que a Canarias se le dé lo que se le debe y se le trate con justicia? Si la respuesta es sí, está a favor del Decreto Canarias. Todo lo demás es ruido político. Como ciudadano, como canario, uno espera que nuestros representantes arrimen el hombro juntos en esto.
Imaginemos por un momento que este decreto logra su objetivo, se abren negociaciones con el Estado, se aprueba un decreto-ley en Madrid y empiezan a llegar los recursos. Significaría miles de familias con más apoyo, obras de viviendas en marcha, jóvenes formándose y encontrando empleo, más policías, más voz en decisiones que nos afectan. En definitiva, un archipiélago avanzando, que es justamente lo que se pretende. ¿Quién podría no querer eso para su tierra?
Por eso resulta tan decepcionante la posición de algunos al respecto. Que le expliquen al dependiente o a su cuidador por qué no quisieron esos millones extra para la ley de Dependencia.
Canarias merece más que esas excusas. Merece unidad, altura de miras y valentía. El Decreto Canarias es exactamente eso, un acto de valentía política para plantar cara a la desidia central. Quien no lo entienda así, quizás debería replantearse a quién representa.
En conclusión, el Decreto Canario es sentido común y justicia para una tierra que aporta mucho y recibe a veces menos de lo justo. Termino con las mismas palabras que encabezan este artículo, Canarias se ha cansado de esperar. Ha llegado la hora de cobrar la deuda pendiente. Quien se interponga, que cargue con la responsabilidad. Pero personalmente, tengo esperanza en que el sentido común prevalezca. Porque al final del día, todos vivimos bajo el mismo cielo azul, y todos queremos un futuro mejor para Canarias. Este decreto es un medio para lograrlo. No lo dejemos escapar.
Un Canario no se rinde, se levanta, se sacude y sigue bregando.
Firmando
Yair Rodríguez Pérez


