Movistar, crucifixión contra la esclavitud laboral

Técnicos de Movistar simulan una crucifixión como medida contra de la esclavitud laboral

Movistar, crucifixión contra la esclavitud laboral
Movistar, crucifixión contra la esclavitud laboral

Los técnicos de Movistar movilizados por la precariedad laboral al contratar la empresa a profesionales como autónomos tóxicos, dañando a un colectivo de 700 familias y originando retrasos en instalaciones que ya suman 1.800 líneas de teléfono, fibra y ADSL sin atender, simularon este jueves una crucifixión con escaleras al objeto de denunciar la precariedad laboral que sufren. Los técnicos de Telefónica denuncian que la operadora para cumplir con sus calendarios con la banca internacional y sus accionistas ha convertido a estos profesionales en seiscientoseuristas. El salario mínimo interprofesional en España es de 641 euros al mes.

Los manifestantes partieron desde Presidencia del Gobierno de Canarias a la Delegación del Gobierno de España en la capital grancanaria. Alertaron que Movistar, que este mes de mayo comienza a aplicar un aumento de tarifas en productos como Fusión Particular, ha decidido retrasar hasta 40 días el calendario de respuesta a los clientes del Servicio 1004.

A juicio de los técnicos de Telefónica, que representan a un colectivo de cualificación alta y de gran valor añadido en la economía canaria puesto que proceden de sectores como las instaladoras de telecomunicaciones, es imposible conciliar vida profesional y vida privada con las condiciones de jornadas de lunes a domingo y disponibilidad permanente que impone Telefónica en las islas.

Contexto (información que proporcionan los trabajadores)

Telefónica externaliza servicios. Y las subcontratas obligan a sus empleados a trabajar en condiciones de semiesclavitud, con jornadas de lunes a domingo superiores a las ocho horas y salarios de apenas 600 euros. Estas subcontratas sustituyen progresivamente asalariados por falsos autónomos y con unas condiciones de seguridad más deterioradas.

Al final de la cadena se encuentra un número cada vez mayor de trabajadores autónomos a los que las propias contratas y subcontratas alquilan herramientas y vehículos y que son contratados por 2 o 4 horas diarias, pero que se ven obligados a trabajar hasta 12 horas cada día, de lunes a domingo, para poder llegar a cobrar menos de 1.000 euros netos al mes. En Canarias son 700 familias que dependen de estos salarios.

Al mismo tiempo que Telefónica ha aumentado las tarifas de servicios este mes de abril, ha puesto en marcha una reducción del precio de los servicios (baremos) que le prestan las contratas a la multinacional. Estos trabajadores, que son los que al final dan la cara ante los clientes canarios, les conectan los cables y hacen que todo funcione, son técnicos instaladores obligados a darse de alta como autónomos. O sea: pagan por trabajar a un tercero.

Y lo anterior se produce porque Telefónica, que ha subido tarifas este mes de abril, ha bajado tanto los precios que algunos instaladores a partir de este mes no cubren ni los gastos que les supone ser autónomo y los que están dados de alta como empleados no pueden hacer los puntos que les pide las empresas para poder cubrir su sueldo, por muy bajo que sea (600 euros).

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