El ruido del Carnaval puede superar los 120 decibelios: expertos piden prevención para proteger la salud auditiva

Audiólogos advierten del impacto del ruido ambiental en las fiestas y recomiendan medidas para disfrutar con seguridad
A pocos días de que el Carnaval tome las calles de Canarias, especialistas en salud auditiva alertan del impacto que el ruido ambiental puede tener sobre la audición de la población. Con niveles sonoros que, en determinadas zonas, pueden superar ampliamente los límites recomendados por los organismos internacionales, expertos insisten en la importancia de adoptar medidas preventivas para compatibilizar la celebración con la protección de la salud.
Una fiesta multitudinaria con niveles de ruido muy elevados
El Carnaval es una de las celebraciones más esperadas del año en Canarias y concentra durante varias semanas conciertos, bailes y actividades en la vía pública. Sin embargo, esta intensa actividad festiva conlleva también una elevada contaminación acústica. Según explica Almudena Cervera, audióloga y directora de Afón Canarias, en las zonas de baile próximas a los escenarios “los niveles de sonido pueden situarse entre los 105 y los 115 decibelios, e incluso superar los 120”, una intensidad considerada muy elevada y potencialmente dañina para el oído humano.
Estas cifras contrastan con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que fija en 85 decibelios el límite máximo de exposición diaria durante una jornada laboral de ocho horas, a partir del cual existe riesgo de daño auditivo permanente si la exposición es prolongada.
Cómo disfrutar del Carnaval sin dañar el oído
La especialista subraya que el objetivo no es renunciar a la fiesta, sino adoptar comportamientos responsables. Entre las principales recomendaciones se encuentra evitar el impacto directo del sonido procedente de los altavoces y no permanecer de forma continuada en las zonas más próximas a los escenarios. “Cuanto más nos alejamos de la fuente sonora, menor es la intensidad que recibe nuestro oído”, señala Cervera, quien propone alternar momentos cerca del escenario con otros en zonas más alejadas para reducir la exposición constante a volúmenes elevados.
Este tipo de pautas permiten disfrutar del ambiente del Carnaval sin someter al sistema auditivo a un esfuerzo continuado que, con el tiempo, puede derivar en lesiones irreversibles.
Jóvenes, niños y trabajadores, entre los grupos de mayor riesgo
Aunque cualquier persona puede sufrir daños auditivos, los especialistas advierten de un incremento de las dolencias durante estas fechas, especialmente entre jóvenes y niños. No obstante, existe un colectivo particularmente vulnerable: quienes trabajan durante toda la celebración. Camareros, cocineros, músicos, bailarines, cantantes, personal de seguridad y emergencias, así como integrantes de los grupos del Carnaval, pasan muchas horas seguidas expuestos a niveles de ruido muy elevados.
La diferencia entre asistir a una noche puntual de Carnaval y trabajar durante jornadas completas en un entorno ruidoso es significativa. Por ello, la recomendación para estos profesionales es clara: utilizar protectores auditivos que permitan reducir el impacto del ruido sin aislar completamente del entorno ni impedir la comunicación.
Protectores auditivos: una herramienta clave de prevención
Existen en el mercado distintos tipos de tapones antirruido, desde modelos de espuma o silicona hasta dispositivos con filtros específicos. Según explica Almudena Cervera, los más recomendables para eventos como el Carnaval son los tapones con filtro, ya que atenúan determinadas frecuencias y reducen el ruido ambiental sin bloquear el nivel conversacional. Este tipo de protección puede disminuir la exposición directa de 100 decibelios a niveles cercanos a los 70, lo que supone una reducción significativa del riesgo.
La audióloga destaca especialmente los tapones a medida, adaptados a la anatomía de cada oído, como la opción más eficaz y cómoda para quienes necesitan proteger su audición durante largas exposiciones al ruido.
El papel de las administraciones y la planificación sonora
La prevención no depende únicamente del comportamiento individual. Según señala la especialista, los ayuntamientos tienen en cuenta esta problemática y aplican medidas para reducir el impacto sonoro sobre vecinos y asistentes. Entre ellas se encuentra la orientación de los altavoces para evitar el rebote del sonido contra fachadas y minimizar el efecto de reverberación, lo que contribuye a disminuir, en parte, la presión acústica en el entorno urbano.
Estas acciones, sumadas a una planificación adecuada de los espacios festivos, permiten compatibilizar el desarrollo del Carnaval con el descanso vecinal y la protección de la salud.
Dos décadas dedicadas a la salud auditiva en Canarias
Con más de 20 años de experiencia en el Archipiélago, Almudena Cervera se ha consolidado como una referencia en el ámbito de la audiología. Desde los centros Afón Canarias, con sedes en La Laguna, La Orotava y Los Cristianos, ha trabajado en la mejora de la salud auditiva de niños y adultos mediante el diagnóstico precoz y la rehabilitación personalizada.
La audiología, recuerda la especialista, no se limita al oído externo, medio e interno, sino que implica un proceso complejo en el que interviene el cerebro. Por ello, la detección temprana de una pérdida auditiva resulta clave para aplicar soluciones eficaces, como audífonos, implantes cocleares o terapias del habla, especialmente en el caso de la infancia, donde la intervención a tiempo permite una recuperación más rápida y efectiva.
Prevención para que la fiesta no deje secuelas
Disfrutar del Carnaval sin comprometer la salud auditiva es posible si se adoptan medidas de prevención y se hace un uso responsable del entorno sonoro. Evitar la exposición prolongada al ruido intenso y utilizar protectores adecuados son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia. Como advierte la audióloga, posponer la atención a una pérdida de audición es el peor escenario, ya que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para preservar la capacidad de escuchar y disfrutar de la fiesta durante muchos años más.


