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Cruz Roja estará presente en las playas de San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía

En la temporada 2018, Cruz Roja en Gran Canaria llevó a cabo más de 4.900 atenciones en su campaña de playas, entre asistencias sanitarias, con más de 2.700 atenciones y más de 270 rescates, y cada vez más personas en asistencias sociales como el baño adaptado 1.090, la atención a personas extraviadas 70, entre otros.

La presencia de Cruz Roja en las playas supone un importante valor añadido que es nuestro compromiso con la seguridad y la calidad en la atención a las personas, porque no nos limitamos a prestar un servicio, sino que vamos más allá.

Con una dilatada experiencia de más de seis décadas y un amplio despliegue de recursos humanos y materiales, Cruz Roja apuesta por la innovación tecnologica aplicada a la actividad de salvamento y socorrismo en playas, tanto a nivel preventivo como en el rescate de personas y embarcaciones, y a la vez mantiene su compromiso con las personas a través de la atención social y la perspectiva medioambiental.

En Gran Canaria, Cruz Roja estará presente este verano en: playa de Las Canteras, La Cicer, El Confital y La Laja en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria; playas de Maspalomas, del Inglés, Las Burras, San Agustín y Las Meloneras, en San Bartolomé de Tirajana, playa de Pozo Izquierdo, en Santa Lucia de Tirajana, las playas de El Puertillo y Los Charcones en Arucas, y la playa de Sardina en Gáldar.

Sólo en la temporada pasada, Cruz Roja realizó más de 4.900 atenciones, fundamentalmente asistencias sanitarias (con más de 2.700 atenciones sanitarias y más de 270 rescates de personas y embarcaciones) y se van incrementando el número de asistencias sociales, como el servicio de Baño Adaptado para personas con discapacidad (1.090 atenciones) o la atención a personas extraviadas (70 atenciones), entre otras.

Para ello, Cruz Roja cuenta con un equipo compuesto por unas 80 personas contratadas y voluntarias, entre socorristas, médicos, enfermeros, conductores, trabajadores sociales, etc., y otros muchos voluntarios y voluntarias que potencian el servicio y realizan actividades complementarias que le dan un valor añadido a esta prestación; así como una gran cantidad de recursos materiales, como embarcaciones, motos acuáticas, puestos de socorro, sillas de vigilancia, quads, ambulancias, diverso material para el rescate (latas, tubos de rescate, aros salvavidas, bolsas de rescate, material de inmovilización acuática, tableros médulo-espinal), material de comunicaciones (emisoras portátiles), material de primeros auxilios, desfibriladores semiautomáticos, etc.

En cuanto a los perfiles de las personas atendidas, existen varios tipos. Por un lado, mayores de 65 años; niños y niñas debido a heridas, contusiones leves, golpes de calor o extravios en los arenales; personas con patologías previas o enfermedades crónicas que se ven incrementadas por factores como el efecto de las altas temperaturas o la deshidratación; también personas extranjeras que desconocen el idioma y las condiciones de la playa; y jóvenes que en algunos casos adoptan conductas inseguras o imprudentes, por omisión o desconocimiento, como el acceso por zonas no permitidas o peligrosas, por bañarse bajo el efecto del consumo de sustancias, así como a causa de las zambullidas o por alejarse demasiado de la costa.

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