Liberación Canaria llama a la unidad nacional ante la cuenta atrás electoral en Canarias

- La formación plantea una estrategia común para ganar poder político, soberanía y capacidad de decisión en sectores clave del Archipiélago
- Ricardo González-Roca advierte de que la fragmentación del espacio nacional canario debilita la influencia de Canarias ante Madrid y Europa
Liberación Canaria ha lanzado un llamamiento político a la unidad del espacio nacional canario cuando resta aproximadamente un año para las próximas elecciones, incluidas las autonómicas. La formación considera que Canarias afronta una cuenta atrás decisiva para determinar si acude a ese ciclo electoral desde la división o desde una propuesta común con capacidad de ganar influencia, poder político y margen real de decisión.
El planteamiento ha sido trasladado por Ricardo González-Roca Fonteneau, secretario general nacional de Liberación Canaria, a través de un texto político en el que defiende que la fragmentación del espacio nacional canario no debe interpretarse únicamente como una diferencia entre siglas, sino como un factor que, a su juicio, reduce la capacidad del Archipiélago para intervenir en decisiones estratégicas que afectan directamente a su futuro.
Una propuesta centrada en poder canario, soberanía y prioridades propias
Liberación Canaria sitúa la unidad nacional canaria como una estrategia política que debe ir más allá de una suma electoral puntual. La formación sostiene que el objetivo no debe ser fabricar una coalición vacía ni repartir espacios de poder, sino construir una alternativa con programa propio, conciencia de país y capacidad para abordar los problemas estructurales del Archipiélago.
En ese marco, el partido defiende que Canarias no puede seguir actuando como un apéndice electoral de los partidos estatales ni de fórmulas autonomistas que, según su análisis, limitan la posibilidad de avanzar hacia mayores cotas de autogobierno. La organización considera que cada vez que el voto canario se dispersa entre proyectos que compiten por un mismo espacio, se refuerza el centralismo y se debilita la posición del Archipiélago.
El texto subraya que muchas de las decisiones que condicionan la vida diaria en Canarias se toman fuera del Archipiélago. Entre ellas cita la vivienda, la conectividad, la economía, los puertos y aeropuertos, la energía, la fiscalidad, el suelo, la presión poblacional, el empleo, el comercio exterior, los recursos naturales y la relación con la Unión Europea.
Vivienda, residencia y presión poblacional como ejes del debate
Uno de los puntos centrales del planteamiento de Liberación Canaria es la necesidad de ampliar la capacidad de decisión sobre el territorio, la vivienda y la residencia. La formación sostiene que el debate nacional canario debe aterrizar en problemas concretos que afectan a la vida cotidiana, como la dificultad de las familias para permanecer en sus barrios o la imposibilidad de muchos jóvenes de construir un proyecto de vida en su tierra.
El documento defiende la regulación de la residencia con criterios propios y vincula esta propuesta al control de la sobrepoblación, la protección del derecho de la población canaria a vivir en el Archipiélago y la necesidad de frenar un modelo que, según la formación, convierte la vivienda en mercancía y expulsa a familias, jóvenes y trabajadores.
Liberación Canaria también reclama un nuevo marco jurídico con reconocimiento de país como primer paso para elevar las competencias del Archipiélago. La formación considera que la arquitectura actual resulta insuficiente para responder a una realidad insular limitada territorialmente y sometida a presiones económicas, demográficas y geopolíticas específicas.
Un nuevo marco con la Unión Europea y mayor soberanía económica
El planteamiento de la organización incluye abrir el debate sobre una relación distinta con la Unión Europea, que considera más útil para Canarias y menos subordinada a normas pensadas para territorios continentales. En esa línea, defiende recuperar el debate sobre los puertos francos, las libertades comerciales y una mayor soberanía económica canaria.
Liberación Canaria también plantea la necesidad de una Hacienda Canaria con capacidad normativa plena, recaudación directa, gestión y planificación propias. La formación sostiene que sin poder fiscal real no puede existir una política económica seria, sino una administración dependiente de decisiones externas.
El texto político sitúa estos debates dentro de una idea central: que Canarias necesita pasar de la administración de la dependencia a la construcción de un proyecto nacional con mayor capacidad de decisión. Para la organización, la unidad solo tendría sentido si se traduce en poder canario, identidad, conciencia colectiva y soluciones concretas.
Doce meses para definir el futuro político del Archipiélago
Ricardo González-Roca advierte de que el próximo año será decisivo para demostrar madurez política y social. Liberación Canaria considera que ninguna estrategia personal ni ningún proyecto de siglas debe situarse por encima del futuro colectivo del Archipiélago.
La formación concluye que Canarias debe elegir entre acudir dividida al próximo ciclo electoral o construir una alternativa común con programa propio. En su análisis, la falta de unidad supondría repetir en los próximos años los mismos problemas estructurales, con más pobreza, más pérdida de suelo, más dependencia exterior y menor capacidad de país.
El mensaje final de Liberación Canaria apela a la identidad, la memoria, las raíces, la dignidad y el derecho de Canarias a decidir su presente y su futuro desde una prioridad nacional propia.


