El servicio 1-1-2 registra un incremento del 16% en las alertas por violencia de género en el primer trimestre

El Instituto Canario de Igualdad contabiliza 4.615 llamadas de auxilio entre enero y marzo, destacando un preocupante repunte de casos entre víctimas menores de edad.
La lucha contra la violencia machista en el archipiélago arroja cifras alarmantes en el arranque de este año 2026. El Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género 1-1-2, gestionado por el Instituto Canario de Igualdad (ICI), ha gestionado un total de 4.615 llamadas durante el primer trimestre, lo que supone un incremento del 16% respecto al mismo periodo del año anterior. Este repunte de la actividad asistencial evidencia la persistencia de esta lacra social y la necesidad de recursos de respuesta inmediata en las islas.
Incremento de la vulnerabilidad en menores y mujeres con discapacidad
Uno de los datos más críticos que arroja el balance trimestral es la tendencia al alza en las alertas donde la víctima es menor de edad. En comparación con las 61 llamadas registradas en 2025, este año la cifra se ha elevado hasta las 80 alertas, marcando el mayor porcentaje de crecimiento por grupos de edad. Por su parte, la incidencia en mujeres de edad avanzada se mantiene estable, con 39 alertas de mujeres con edades comprendidas entre los 76 y los 97 años.
Asimismo, la estadística oficial pone el foco en la especial vulnerabilidad de las mujeres con diversidad funcional, habiéndose identificado a 130 víctimas que manifestaron tener algún tipo de discapacidad. En cuanto a la naturaleza de la agresión, el 41% de las llamadas correspondieron a violencia no física, seguidas muy de cerca por el 40% de casos de violencia física y un 4% de agresiones sexuales, lo que obligó a activar los centros de crisis 24 horas en 75 ocasiones.
Activación masiva de recursos de emergencia y acogida en las islas
La gravedad de las situaciones reportadas queda patente en el hecho de que el 58,4% de las llamadas (2.695 casos) fueron clasificadas como emergencias, implicando un peligro inminente para la vida o la integridad física de la mujer. Esta situación derivó en una movilización sin precedentes de los servicios públicos: se activaron 2.609 recursos policiales y 221 sanitarios en tan solo tres meses.
Los Dispositivos de Emergencia para Mujeres Agredidas (DEMA) intervinieron en 526 ocasiones, resultando en la acogida inmediata de 102 mujeres y 51 menores que tuvieron que abandonar sus hogares para protegerse de sus agresores. Los datos revelan que el entorno más cercano sigue siendo el más peligroso, pues en la gran mayoría de los incidentes el agresor fue la pareja actual (1.882 casos) o la expareja (1.177 casos). En cuanto al origen de la alerta, el 43% de las llamadas fueron realizadas por la propia víctima, mientras que un 22% provinieron de alertantes accidentales y un 18% de instituciones.


