La Romería de El Tablero reúne a más de 7.000 personas en una jornada de tradición, identidad y participación vecinal

- La cita en honor a la Santísima Trinidad consolida a El Tablero como uno de los grandes puntos de encuentro festivo del sur de Gran Canaria
- La Danza de la Cinta de los niños de Güímar aporta un valor etnográfico a una edición marcada por el crecimiento de carretas, colectivos y asistentes
El pueblo de El Tablero volvió a situarse este sábado, 9 de mayo, en el centro de las tradiciones populares de San Bartolomé de Tirajana con la celebración de la Romería y Ofrenda en honor a la Santísima Trinidad. La edición de 2026 reunió a más de 7.000 personas entre vecinos, visitantes, colectivos culturales, agrupaciones y representantes de distintos barrios y núcleos del municipio, en una jornada marcada por la participación vecinal, la música popular, la vestimenta tradicional y el ambiente de convivencia.
La romería, una de las citas más multitudinarias del calendario festivo municipal, volvió a demostrar la fuerza social de las fiestas populares en el sur de Gran Canaria. Este año, además, la celebración estuvo dedicada a los recuerdos de la escuela de El Tablero y a las generaciones de vecinos y vecinas que han pasado por sus aulas desde 1925, reforzando el vínculo entre memoria colectiva, identidad local y tradición.
Veinte carretas tradicionales y una participación en crecimiento
La comitiva arrancó a las 18:00 horas junto al Pabellón de Deportes de El Tablero con un total de 20 carretas tradicionales, dos más que en la pasada edición. Las carretas desfilaron engalanadas con motivos típicos canarios, productos de la tierra y elementos decorativos elaborados por vecinos, familias y colectivos del municipio.
Abriendo el recorrido participó la carreta de la Coordinadora de Colectivos Sociales y Culturales de El Tablero, portadora de la Vara del Romero de Honor 2026. Este reconocimiento estuvo dedicado este año a Antonio Pérez Vega, conocido popularmente como “Antonio SantaLucía”, en homenaje a su implicación y trayectoria vinculada a las tradiciones populares del municipio.
Durante el recorrido, las calles de El Tablero se llenaron de parrandas, bailes, productos típicos y trajes tradicionales. La jornada permitió recuperar el espíritu de las antiguas celebraciones populares, en las que los barrios y pueblos compartían ofrendas, música y convivencia en torno a sus fiestas patronales.
La Danza de la Cinta de Güímar, uno de los momentos más emotivos
Uno de los momentos más aplaudidos de la tarde fue la participación de los niños y niñas llegados desde Güímar, que acompañaron la romería ataviados con vestimenta tradicional canaria y protagonizaron la Danza de la Cinta.
Esta manifestación popular, vinculada desde hace siglos a las fiestas religiosas y populares del municipio tinerfeño, aportó un componente simbólico y etnográfico a la romería. El baile alrededor del mástil, acompañado por música tradicional y por el colorido de las cintas, enriqueció una edición que buscó poner en valor no solo las costumbres de El Tablero, sino también la diversidad del patrimonio cultural canario.
Una ofrenda floral con presencia institucional y colectivos de todo el municipio
Tras el recorrido, tuvo lugar la Ofrenda Floral institucional frente a la Iglesia de la Santísima Trinidad. En el acto participaron el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez; el primer teniente de alcalde, Alejandro Marichal; la concejala de Festejos y Eventos, Yilenia Vega; junto al resto de miembros de la corporación municipal y representantes vecinales y culturales.
La edición de este año contó con la presencia de colectivos y representantes de numerosos núcleos del municipio, entre ellos la Asociación Cultural Santiago El Chico de Tunte, la Asociación de Vecinos Arteara de Fataga, la Comisión de Fiestas de Ayacata, la Comisión de Fiestas Amigos de San Fernando de Maspalomas, la Asociación de Vecinos Famara de Aldea Blanca, la Asociación de Vecinos Amurga de Juan Grande, colectivos sociales y medioambientales de Castillo del Romeral, la Asociación de Vecinos de El Pajar-Santa Águeda, la Asociación de Vecinos Cercados de Espino, la Asociación de Vecinos Las Filipinas, la Asociación de Vecinos Ayagaures, la Asociación de Vecinos Montaña La Data, la Coordinadora de Colectivos Sociales y Culturales de El Tablero y la Asociación Cultural Casa del Mato.
Cada colectivo realizó su ofrenda floral ante la imagen de la Santísima Trinidad, en un acto que reforzó el carácter de hermanamiento de esta iniciativa, recuperada desde 2024 para fortalecer los lazos sociales y culturales entre los distintos pueblos y barrios de San Bartolomé de Tirajana.
Marichal destaca el orgullo de las raíces y el trabajo de las familias
El primer teniente de alcalde, Alejandro Marichal, destacó “la capacidad que tiene El Tablero para mantener vivas las tradiciones y convertirlas en un punto de encuentro para todo el municipio”.
Marichal señaló que “esta romería representa el orgullo de nuestras raíces, el trabajo de muchísimas familias y colectivos durante meses y la fuerza de un pueblo que sigue cuidando sus costumbres generación tras generación”.
Asimismo, añadió que “el crecimiento de la participación demuestra que las fiestas populares siguen siendo espacios fundamentales para reforzar la convivencia, la identidad y el sentimiento de pertenencia entre vecinos y vecinas de todos los barrios de San Bartolomé de Tirajana”.
Yilenia Vega subraya la implicación vecinal y la fuerza de las tradiciones
Por su parte, la concejala de Festejos y Eventos, Yilenia Vega, puso en valor “la enorme implicación vecinal y el crecimiento que sigue experimentando esta romería año tras año”.
“El Tablero ha vuelto a demostrar que las tradiciones siguen muy vivas y que el sentimiento de pertenencia y unión entre los pueblos del municipio continúa fortaleciéndose gracias a celebraciones como esta”, señaló Vega.
La jornada concluyó con un gran baile popular y la convivencia entre carretas, parrandas y romeros en las inmediaciones del pabellón deportivo, poniendo el cierre a una noche marcada por la tradición, la participación y el orgullo colectivo de un pueblo que volvió a llenar sus calles para celebrar sus raíces.


