La Inteligencia Artificial irrumpe en las aulas canarias: más del 93% del alumnado afirma usarla en el ámbito escolar

- Un estudio de STEs-I y STEC-IC alerta del uso creciente de la IA en tareas escolares y reclama un debate educativo y social sobre sus efectos
- El 72,32% del profesorado canario considera que el alumnado ya utiliza Inteligencia Artificial en casa para trabajos y deberes
La Inteligencia Artificial ya forma parte del día a día educativo en Canarias. Un macroestudio estatal realizado por STEs-Intersindical y el STEC-IC revela que el 93,55% del alumnado canario afirma utilizar herramientas de IA en el ámbito escolar, mientras que el 72,32% del profesorado considera que el alumnado ya recurre a estas tecnologías en casa para realizar tareas y trabajos. El informe, elaborado en mayo de 2026, advierte de la rápida implantación de estas herramientas en la educación no universitaria y plantea la necesidad de abrir un debate pedagógico, social y laboral sobre sus consecuencias.
La IA deja de ser una herramienta futura y entra de lleno en la educación canaria
La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una posibilidad lejana para convertirse en una realidad cotidiana en las aulas y hogares del alumnado canario. Según el estudio presentado por STEs-Intersindical y el STEC-IC, el 93,55% del alumnado de Canarias afirma utilizar herramientas de IA en el ámbito escolar, una cifra que refleja la velocidad con la que estas tecnologías se han incorporado a la vida educativa.
El informe se realizó durante el mes de mayo de 2026 y se basa en 5.866 encuestas completas al profesorado y 1.054 al alumnado de enseñanzas no universitarias de todo el Estado. En el caso de Canarias, la muestra incluye 932 encuestas de profesorado y 62 de alumnado, con el objetivo de analizar de forma cuantitativa el grado de implantación de la IA en el entorno educativo y sus implicaciones pedagógicas, sociales y laborales.
Los datos muestran una doble realidad. Por un lado, la IA se consolida como una herramienta de apoyo para estudiar, resolver dudas, elaborar esquemas o generar contenidos. Por otro, su uso plantea interrogantes sobre la fiabilidad de las respuestas, la autonomía del alumnado y el riesgo de sustituir procesos básicos del aprendizaje por soluciones automáticas.
Un profesorado que usa la IA, pero desconfía de sus resultados
El estudio constata que el profesorado canario también ha comenzado a incorporar la Inteligencia Artificial a su labor educativa. El 86,27% asegura haber utilizado alguna vez estas herramientas o conocer mínimamente sus posibilidades. Sin embargo, su uso habitual todavía es limitado: solo el 31,21% afirma emplearlas con frecuencia para tareas docentes concretas.
Entre los usos más señalados por el profesorado figuran la generación de contenidos didácticos, el diseño de actividades, la creación de recursos multimedia, la elaboración de rúbricas, la adaptación de materiales para la inclusión educativa y el apoyo en labores burocráticas.
Aun así, el informe revela una posición prudente por parte de los docentes. El 93,35% del profesorado de Canarias considera que la IA no es totalmente fiable y afirma que no acepta los resultados generados por estas herramientas sin realizar previamente una revisión o análisis crítico.
Las principales barreras para introducir la IA en la práctica docente son la falta de tiempo por la sobrecarga laboral, la falta de formación y la ausencia de medios técnicos y recursos suficientes. Esta realidad sitúa el debate más allá de la tecnología: no se trata solo de si la IA debe entrar en las aulas, sino de en qué condiciones, con qué formación y bajo qué criterios pedagógicos.
El alumnado usa IA para estudiar, pero también copia sin revisar
El alumnado canario dedica, de media, 1 hora y 10 minutos diarios al uso de Inteligencia Artificial para tareas relacionadas con el aula. Entre los usos principales destacan la realización de esquemas y resúmenes, la resolución de dudas mediante explicaciones personalizadas y la generación de trabajos de búsqueda de información.
El 59,53% del alumnado considera que la IA le sirve realmente para aprender y mejorar su rendimiento académico. Este dato refleja la percepción positiva que parte del estudiantado tiene sobre estas herramientas, especialmente como apoyo inmediato para comprender contenidos o acelerar determinadas tareas escolares.
Sin embargo, el estudio también recoge una preocupación relevante. El alumnado reconoce que en el 37,77% de las ocasiones acepta los resultados generados por la IA sin revisión crítica y los copia directamente en las tareas entregadas. Este comportamiento abre un debate sobre la autoría, el aprendizaje real y la capacidad del sistema educativo para diferenciar entre el uso responsable de una herramienta y la sustitución del esfuerzo intelectual.
La “delegación cognitiva”, el gran riesgo que señala el STEC-IC
Uno de los principales focos de preocupación para el STEC-IC es la llamada “delegación cognitiva”. El concepto hace referencia a la sustitución de procesos propios del aprendizaje, como pensar, escribir, recordar o resolver, por respuestas generadas automáticamente por herramientas de Inteligencia Artificial.
El 72,32% del profesorado canario considera que el alumnado ya utiliza IA en casa para realizar tareas y trabajos escolares o, al menos, tiene esa percepción. Al mismo tiempo, el 61,44% del alumnado asegura que el profesorado prohíbe de forma expresa el uso de IA para tareas, trabajos y producciones académicas.
Para el STEC-IC, la cuestión no pasa por demonizar la herramienta, sino por actuar con prudencia y responsabilidad. El sindicato advierte de que ya existe evidencia científica que apunta a que el uso abusivo de la IA puede empeorar el aprendizaje, afectar a la memoria e incluso generar una posible atrofia o deuda cognitiva. Por ello, defiende poner en cuarentena su uso en las aulas mientras no se conozca con mayor certeza cómo afecta al aprendizaje y al desarrollo cognitivo del alumnado.
Más pantallas, más dudas y un debate educativo pendiente
El estudio también sitúa el uso de la IA dentro de un contexto más amplio de consumo digital. El alumnado reconoce utilizar la Inteligencia Artificial para fines privados durante 56 minutos diarios, a lo que se suman 4 horas y 21 minutos de dedicación diaria a las redes sociales.
Este uso intensivo de pantallas puede repercutir en el rendimiento académico, especialmente cuando afecta a la capacidad de atención, el procesamiento de la información, la memoria de trabajo, el control inhibitorio o la calidad del sueño. En situaciones extremas, el informe advierte de que puede derivar incluso en problemas de adicción.
Además, el 57,30% del profesorado considera que la IA introduce sesgos de género, culturales, lingüísticos o socioeconómicos. Al mismo tiempo, el 51,93% cree que estas herramientas podrían contribuir a desburocratizar la labor docente y reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas.
La Inteligencia Artificial, por tanto, aparece como una herramienta con potencial y riesgos. Puede facilitar parte del trabajo docente y ayudar al alumnado a estudiar, pero también obliga a revisar los métodos de evaluación, reforzar la formación digital crítica y proteger los procesos básicos del aprendizaje.
Canarias ante el reto de regular el uso educativo de la IA
La rápida implantación de la Inteligencia Artificial en la educación canaria plantea un reto inmediato para centros, profesorado, familias, alumnado e instituciones. El estudio de STEs-I y STEC-IC muestra que la IA ya está presente en el sistema educativo, aunque su uso no siempre está acompañado de formación, criterios comunes o medidas suficientes para garantizar un aprovechamiento responsable.
El debate ya no es si la IA llegará a las aulas, sino cómo se debe gestionar su presencia. Canarias afronta ahora el desafío de decidir qué papel deben tener estas herramientas en el aprendizaje, cómo evitar su uso indiscriminado y de qué manera puede protegerse la autonomía intelectual del alumnado sin renunciar a las oportunidades que ofrece la tecnología.


