Las llamadas por violencias machistas aumentan un 18% en Canarias durante mayo

- El 112 atendió 1.744 alertas en un solo mes y el acumulado del año alcanza ya las 7.982 llamadas
- El mayor incremento se registra entre mujeres mayores de 75 años, con 33 alertas en mayo frente a las 19 de enero
Las llamadas por violencias machistas aumentaron un 18% en Canarias durante el mes de mayo. El servicio telefónico de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género 112, dependiente del Instituto Canario de Igualdad, atendió 1.744 alertas en el último mes analizado, frente a las 1.484 registradas en el mismo periodo de 2025. El acumulado entre enero y mayo asciende ya a 7.982 llamadas en el conjunto del Archipiélago.
El dato confirma la persistencia de una realidad especialmente grave para la seguridad, la libertad y la vida de las mujeres en Canarias. Las cifras no solo reflejan un aumento general de llamadas, sino también una concentración importante de situaciones de emergencia. En mayo, el 61% de las comunicaciones recibidas fueron consideradas emergencias, es decir, casos en los que existía un peligro inminente para la mujer agredida y era necesaria la activación de recursos de seguridad, sanitarios o dispositivos especializados de atención.
El incremento más llamativo se produce entre las mujeres de mayor edad. En el grupo de 75 a 97 años, las alertas pasaron de 19 en enero a 33 en mayo. Además, la cifra casi duplica la registrada en mayo del año anterior, cuando se contabilizaron 17 llamadas en este tramo de edad. Este dato sitúa el foco en una forma de violencia que muchas veces permanece menos visible, especialmente cuando afecta a mujeres mayores, con posibles situaciones de dependencia, aislamiento o dificultad para pedir ayuda.
Tenerife y Gran Canaria concentran la mayor parte de las llamadas
Por islas, Tenerife y Gran Canaria concentran la mayor parte de la demanda registrada entre enero y mayo. Tenerife suma 3.612 llamadas en los cinco primeros meses del año, mientras que Gran Canaria contabiliza 2.835. En el conjunto provincial, Santa Cruz de Tenerife acumula 3.992 llamadas y Las Palmas 3.990, una diferencia mínima que refleja una distribución prácticamente equilibrada entre ambas provincias.
En mayo, Tenerife registró 767 llamadas, la cifra insular más alta del mes. Gran Canaria notificó 612, Lanzarote 150, Fuerteventura 124, La Palma 66, La Gomera 19 y El Hierro 6. El total autonómico de mayo alcanzó las 1.744 alertas, la cifra mensual más alta del periodo comprendido entre enero y mayo.
La evolución mensual muestra un crecimiento sostenido en los últimos meses. Canarias pasó de 1.575 llamadas en enero a 1.424 en febrero, 1.616 en marzo, 1.623 en abril y 1.744 en mayo. El dato de mayo, por tanto, marca el mayor volumen mensual del año hasta el momento y obliga a mantener la atención sobre una problemática que no se limita a un episodio puntual.
Más de mil recursos policiales movilizados en un mes
La gravedad de las situaciones atendidas se refleja también en la respuesta activada. Durante mayo, los dispositivos de emergencia para mujeres agredidas de las islas, conocidos como DEMA, se movilizaron en 188 ocasiones. Además, 40 mujeres y 17 hijas e hijos fueron acogidos de emergencia para protegerse de su agresor.
De forma paralela, se movilizaron 1.011 recursos policiales y 82 sanitarios. Estos datos evidencian que buena parte de las llamadas no corresponden únicamente a solicitudes de información o asesoramiento, sino a situaciones que requieren intervención inmediata o protección urgente.
Del total de mujeres violentadas en mayo, 63 manifestaron tener alguna discapacidad. Este dato añade una dimensión especialmente sensible al análisis, ya que la discapacidad puede aumentar la vulnerabilidad frente a la violencia, dificultar la denuncia o condicionar la capacidad de acceso a redes de apoyo y protección.
La pareja y la expareja, principales agresores
La mayoría de los agresores identificados en mayo fueron la pareja o la expareja de la víctima. En concreto, se registraron 743 agresores que eran pareja y 434 que eran expareja. También se notificaron agresiones por parte de hijos, con 114 casos; desconocidos, con 41; hermanos, con 22; y amigos, con 18.
Estos datos vuelven a situar la violencia machista dentro del entorno más cercano de las víctimas. La vivienda, la relación afectiva o el vínculo familiar aparecen nuevamente como espacios donde se producen muchas de las situaciones de riesgo. La estadística recuerda que la violencia contra las mujeres no siempre llega desde fuera, sino que a menudo se ejerce desde relaciones de confianza, convivencia o dependencia emocional.
En cuanto al tipo de agresiones, casi el 5% fueron agresiones sexuales, lo que obligó a activar desde el 112 los centros de crisis 24 horas en 41 ocasiones. El 40% de los casos correspondió a violencias físicas sin agresión sexual y otro 41% a violencias no físicas, una categoría que incluye formas de maltrato psicológico, amenazas, control, intimidación u otras conductas violentas sin agresión física directa.
La propia víctima realiza el 43% de las llamadas
La mayoría de las alertas fueron realizadas por la propia víctima, que comunicó directamente su situación en el 43% de los casos. Otro 22% de las llamadas fueron efectuadas por alertantes accidentales, mientras que las instituciones realizaron el 18% y los familiares el 5%.
Este reparto muestra la importancia de que las víctimas puedan acceder de forma rápida a canales de atención, pero también el papel del entorno y de los servicios públicos en la detección de situaciones de violencia. Que más de una quinta parte de las llamadas proceda de alertantes accidentales confirma que la reacción ciudadana puede ser determinante para activar una respuesta de emergencia.
El aumento de las llamadas en mayo deja una lectura clara. Canarias sigue afrontando un problema estructural de violencia contra las mujeres que requiere prevención, recursos, atención especializada y coordinación institucional. Las cifras no son únicamente estadísticas. Detrás de cada llamada hay una mujer que pide ayuda, una situación de riesgo y, en muchos casos, una intervención urgente para proteger una vida.


