Marta Bosch, ex gimnasta del Equipo Nacional: “No cerré mi carrera deportiva como a mí me hubiera gustado”

  • Dentro de su palmarés, el campeonato de Europa en Budapest fue un momento memorable para la joven teldense, donde pudo competir contra las mejores gimnastas.
  • “Cada campeonato es una lección y una nueva experiencia de la que aprendes un montón de cosas que te ayudan tanto como persona, como deportista”

Nacida en Telde, en 2002, Marta Bosch empezó en la rítmica ligeramente más tarde de lo habitual. No comenzó en la alta competición hasta los 10 años, cuando en general, la mayoría de gimnastas lo hacen a partir de los 5. Su amor por el deporte empezó con el ballet y gracias a su hermana mayor, que ya competía, inició sus primeros pasos dentro de la gimnasia: “Al principio estuve compaginando los entrenamiento de rítmica con los de ballet, hasta que llegó un punto que me fue imposible compaginar ambos deporte y tuve que decantarme por uno”.

Marta reconoce que se decantó por la rítmica, ya que se sentía más completa en un deporte que abarca muchas cualidades al mismo tiempo. Durante 2 años seguidos, la joven teldense realizó pruebas y tecnificaciones con niñas de toda España para entrar en la Selección. “El hecho de haber llegado a la última y haber sido seleccionada es un gran orgullo para mi”, mantiene. Desde torneos nacionales e internacionales, hasta el campeonato de Europa de 2017 en Budapest, la gimnasta ha tenido la oportunidad de representar a su país en distintas ocasiones: “Es una enorme satisfacción como persona y como deportista ver que tanto mi esfuerzo y trabajo, como el de todos mis técnicos haya sido recompensado de esta forma”.

Pero para poder llegar a competir a ese nivel, Bosch ha tenido que sacrificar muchos aspectos de su vida diaria: “quedadas con amigos, reuniones, fiestas, celebraciones a las que me era imposible acudir porque estaba entrenando”. La joven destaca sobre todo, el esfuerzo que tuvo que hacer en 4º ESO, cuando su entrenadora llegó a un acuerdo con el instituto para que pudiese entrenar durante las horas de Educación Física. “Los martes tenía esta asignatura antes del recreo, por lo que mi entrenadora Ainara venía a mi colegio y durante esa hora de clase yo entrenaba y me quedaba los 30 minutos del recreo también entrenando”, reconoce.

Aunque son muchos los momentos vividos a lo largo de su trayectoria deportiva, Marta reconoce que si se tuviese que quedar con uno, sin lugar a duda, elegiría el día que llamaron a su entrenadora Ainara, del Club Praxis Santa Lucía, informando de que había sido seleccionada para competir con el Equipo Nacional y que en tan solo una semana estaría entrenando y viviendo en un Centro de Alto Rendimiento en Madrid. Asimismo, son muchos los logros que guarda con cariño, entre podiums, finales y campeonatos que no han salido como esperaba. “Cada campeonato es una lección y una nueva experiencia de la que aprendes un montón de cosas que te ayudan tanto como persona, como deportista”, explica.

Dentro de su palmarés, el campeonato de Europa en Budapest fue un momento memorable para la joven teldense, donde pudo competir contra las mejores gimnastas, representando la bandera española. El campeonato de España en Mallorca en 2019 también supuso una lección para la gimnasta, que aunque no empezó de la mejor manera, logró mantenerse en la primera categoría a nivel individual, logrando finalmente la medalla de bronce. “Este campeonato fue muy especial para mi porque no es como se empieza, sino como se acaba. Me enseñó a no tirar la toalla”, asegura. Aunque sin duda, el momento más especial fue en el campeonato de España en Zaragoza 2019, en primera categoría con cinco pelotas, su última competición en esta modalidad, donde Marta tuvo la oportunidad de compartir el momento junto a su hermana mayor.

A pesar de todos los logros obtenidos, y de tener una larga trayectoria en la gimnasia con solo 21 años, la gimnasta tiene la espinita clavada del último campeonato de España que disputó en Valencia en 2021. “No cerré mi carrera deportiva como a mí me hubiera gustado. Si es verdad, que si algún día llegase a volver a competir a nivel nacional, mi objetivo sería entrenar y competir con la meta de disfrutar del deporte sin ningún tipo de presión”, afirma. El último año reconoce que fue el que más disfruto, gracias a ese cambio en la mentalidad cuando se subía al tapiz: “Me hubiera gustado seguir más tiempo compitiendo con esas sensaciones, pero debido a los estudios universitarios no pude continuar, se me hizo muy complicado compaginar ambas responsabilidades”.

Aunque ya no se dedica de forma profesional a la gimnasia rítmica, Marta manifiesta que nunca se desvinculará al 100%. “Siempre va a formar parte de mi vida de una forma u otra, este deporte me ha influido mucho en mi personalidad y en mi forma de ser, ya que me ha aportado mucha disciplina, constancia, perseverancia, organización, productividad y muchas cualidades deportivas y personales que me han hecho mejor persona”, expresa. De cara al futuro, la joven reconoce que le gustaría hacer el curso de jueza para estar vinculada a la gimnasia a través de esta vía.

Firmado

Yair Rodríguez Pérez y Claudia Vega

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