La vivienda en Canarias, menos dogmas y más llaves

  • La izquierda debe reconocer que colaborar con el mercado puede facilitar el acceso a una vivienda, y la derecha que hacen falta políticas públicas para que las familias puedan pagarla.
  • La Hipoteca Joven Canaria y las actuaciones en San Bartolomé de Tirajana ponen medidas concretas sobre la mesa, mientras las islas reclaman protección para el residente.

Decirle a un joven que la vivienda se arregla expropiando pisos y subiendo salarios resulta más sencillo que explicarle cuándo podrá marcharse de casa de sus padres. Lo primero cabe en un discurso, lo segundo exige gobernar. Ahí comienza mi discrepancia con una parte de la izquierda que confunde la contundencia de sus propuestas con la certeza de sus resultados. Quien busca un alquiler necesita saber cuántas viviendas tendrá a su alcance, cuánto costarán y cuándo estarán disponibles. Si esas preguntas incomodan, quizá convenga revisar la respuesta antes de repetir la consigna.

Tomemos la expropiación. La Administración indemniza al propietario, también cuando es un fondo o un gran patrimonio. Obtiene una vivienda a cambio, pero compromete recursos que podrían destinarse a otras actuaciones. Resulta contradictorio descalificar un aval porque puede beneficiar a un banco y presentar como incuestionable la adquisición de patrimonio privado mediante expropiación. Ambas medidas deben demostrar su utilidad. Cuántas familias permiten alojar, con qué presupuesto y en cuánto tiempo. Movilizar viviendas vacías puede ayudar, siempre que estén donde hacen falta y puedan ponerse en uso a un coste razonable.

Con los salarios ocurre lo mismo, pero la explicación es más sencilla. Diez familias buscan casa en un barrio donde hay cinco viviendas disponibles. Si mañana todas cobran más, podrán pagar más, pero seguirán faltando casas. Parte de esa mejora incluso puede trasladarse al precio. Por supuesto que necesitamos mejores salarios. También debemos reconocer que una nómina mayor no levanta un edificio. Las ayudas y los avales tienen ese mismo límite cuando la oferta no aumenta. Mejorar el bolsillo y ampliar la vivienda disponible son tareas que deben avanzar juntas.

Por qué la vivienda se aleja de quienes ahorran

Mientras discutimos, la vivienda en Canarias costaba un 11% más que un año antes en el segundo trimestre de 2026. En julio, la actividad constructora en España cayó un 13% respecto al mismo mes de 2025. Este último dato nos lanza una señal preocupante. Necesitamos más casas y el sector encargado de construirlas pierde actividad.

Una pareja puede ahorrar cada mes y comprobar que los pisos se alejan todavía más. Tampoco basta con señalar un solar y pedir que empiecen las obras. Hacen falta suelo urbanizado, permisos, financiación, materiales y trabajadores. El Banco de España advierte de obstáculos que frenan la construcción. Agilizar trámites y mejorar la capacidad del sector también es política social.

La Hipoteca Joven Canaria, impulsada desde la Consejería de Pablo Rodríguez, atiende otra dificultad. Hay jóvenes capaces de pagar una hipoteca, pero que no reúnen la entrada. En una vivienda de 200.000 euros, financiar el 80% exige aportar 40.000 euros al precio, además de impuestos y gastos. Con financiación del 95%, una tasación suficiente y cumpliendo los requisitos, esa aportación bajaría a 10.000 euros. La deuda aumenta y debe poder devolverse, pero la diferencia es evidente. Despachar la medida como un favor a la banca resulta cómodo cuando no se está intentando reunir esos ahorros. Quienes pertenecemos a esta generación sabemos que acceder a una vivienda exige esfuerzo, ahorro y responsabilidad. Lo que necesitamos es que ese esfuerzo nos permita llegar a alguna parte, es decir, que trabajar y ahorrar vuelva a ponernos una casa al alcance.

Facilitar la compra debe ir acompañado de más vivienda pública. En San Bartolomé de Tirajana, Alejandro Marichal y la concejala Lucía Jiménez trabajan en esa dirección, con 52 viviendas protegidas licitadas en Lomo de Maspalomas, 43 de alquiler protegido proyectadas en El Tablero y la compra prevista de otras 26 en Castillo del Romeral. Allí también ha terminado la rehabilitación de la urbanización de las 106 Viviendas. Son avances que merecen respaldo y con un objetivo claro, que las familias puedan quedarse a vivir en su municipio.

Canarias necesita viviendas para quienes viven aquí

Construir más obliga a preguntarnos para quién. En unas islas con territorio limitado, quien busca su primera vivienda compite también con quien desea otra residencia para sus vacaciones. Sus capacidades económicas cuentan. Por eso considero acertado que Fernando Clavijo reclame estudiar instrumentos específicos frente a la compra por no residentes. La residencia efectiva y el uso del inmueble deben orientar esa discusión. Canarias puede seguir siendo una tierra abierta y proteger a quienes sostienen su vida cotidiana. Resulta difícil hablar de prosperidad si trabajar aquí deja de permitir vivir aquí.

Tampoco conviene tener memoria selectiva. En abril de 2025, solamente ERC y Sumar respaldaron la propuesta para condicionar la compra por extranjeros a la residencia permanente o a cinco años de residencia. El PSOE se abstuvo y el PP tampoco la apoyó. En mayo, otra iniciativa para Canarias y Baleares fue rechazada con los votos del PP y Vox. Después, Clavijo reconoció respaldo estatal a la estrategia canaria. Esa evolución exige contar los hechos completos y reclamar coherencia. Al PP, entre sus posiciones en Madrid y sus responsabilidades en Canarias. Al PSOE, entre las alternativas que plantea y los avances que consigue.

Europa también debe participar en la respuesta. La libre circulación de capitales plantea límites reales, aunque existen regímenes singulares en Dinamarca y Malta. Canarias no puede copiarlos automáticamente, pero puede defender un encaje propio. Para eso sirve también la política, para negociar cuando las reglas generales no responden a una realidad particular. Ahí cobra sentido Coalición Canaria como partido canario, manteniendo las prioridades de las islas cuando incomodan a Madrid o requieren discutir en Bruselas. Explicar las dificultades no puede convertirse en una forma de conformarse con ellas.

La izquierda debería aceptar que colaborar con el mercado puede producir resultados sociales, y la derecha que el mercado por sí solo no garantiza un hogar a todos. Quienes gobiernan deben demostrarlo con hechos. Necesitamos mejores ingresos, más vivienda asequible y protección del uso residencial. Mientras discutimos qué propuesta parece más progresista, hay una pareja haciendo cuentas y un joven preguntándose cuántos años más tendrá que esperar. A ellos les debemos una respuesta que puedan habitar.

Firmado

Yair Rodríguez Pérez

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